Mesa Redonda: Beneficios y retos hacia el reconomiento

Un aspecto fundamental que se trató en este I Congreso Aragonés de Voluntariado fue la necesidad del reconocimiento informal y periódico del voluntariado. Este fue uno de los objetivos de la organización del Congreso: reconocer la labor de las personas voluntarias. “Beneficios y retos hacia el reconocimiento” fue una mesa redonda donde se trataron este y otros asuntos, y que fue moderada por la presidenta de la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado, María Ríos. En ella participaron Ana Laliena, por parte de Cruz Blanca de Huesca; Francisco Barreña, de Cruz Roja; y José María Usón, de la Fundación Federico Ozanam.

La tertulia empezó con la presentación a todos los asistentes de las entidades. Sus proyectos y objetivos, haciendo visible que el voluntariado es un elemento esencial para las organizaciones. Según Laliena “no hay mayor reconocimiento que el acompañamiento”.

Pero también es necesario un reconocimiento público. En este sentido, Barreña añadió que el reconocimiento público es “poner cara y ojos a personas que entregan su vida a los demás”. En cuanto al reconocimiento social, José María Usón incidió en que “hay sectores sociales que todavía desconocen el voluntariado”.

Finalmente, María Ríos, como moderadora de la mesa, quiso destacar que las instituciones deben reconocer a las entidades y a las personas voluntarias por su contribución social.

Bajo el título “Beneficios y retos hacia el reconocimiento” esta tertulia quiso ser un espacio distendido de conocimiento sobre cómo estas entidades reconocen la labor del voluntariado, así como si en la sociedad (Aragón, Europa, internacional) están previstos algunos sistemas de reconocimiento de las competencias y otras certificaciones.

Además, también se pudieron conocer los beneficios (aprendizaje, empleabilidad, habilidades sociales, networking, etc.) que estos representantes de entidades consideran que se adquieren al realizar voluntariado.

Podemos concluir que…

 

El reconocimiento de la acción voluntaria parte de mostrar que las personas voluntarias son el elemento fundamental de las asociaciones.

Es imprescindible el reconocimiento informal de las entidades a la labor del voluntariado: aquel que deriva del día a día, y que se basa en la atención personalizada a los mismos.

Cada persona voluntaria tiene unas necesidades de reconocimiento y una realidad, y es la entidad la que debe dar cabida a todas las fórmulas posibles para que se sienta bien.

El reconocimiento de las competencias adquiridas por el voluntariado es una de las vías de agradecimiento o gratitud de la acción voluntaria.

Las personas voluntarias no buscan como tal esa gratitud porque el reconocimiento no es un premio, sino un aliciente para continuar.